24 de julio de 2007

PAULO VELOSO / Santiago / Sección 01


La paz y la quietud de un territorio son interrumpidas por el desenfreno del sistema de vida de sus habitantes a una velocidad marcada por el paso del tiempo, que corre sin dar tregua a nada, va construyendo y renovando lugares en su andar dejando atrás el cadáver del minuto que pasó.

NEDIELKO PALMA / Santiago / Sección 01


Los elementos representados pertenecen a la vida cotidiana de la ciudad, que son el conjunto de íconos para configurar el la ciudad de Santiago. La cordillera iluminada, corona el territorio como un emblema de la ciudad.

NICOLÁS ESCOBAR / Santiago / Sección 01


Comportamiento aglomerado y sofocado de la gente en la ciudad, determinado por sus propias reglas y señales.
Contrasta entre la multitud pasiva y agobiada, con el movimiento frío y despreocupado de una sociedad alocada.
Se da a conocer la forma de ser de quienes son parte de Santiago, vestimentas y actitudes reprimidas e iguales.

MIGUEL RIQUELME / Santiago / Sección 01


Cada parte de nuestro territorio es coloreada en diferentes matices por personajes típicos, cotidianos, tanto así, que pasan a ser invisibles en nuestro día a día.

ERIKA VELÁSQUEZ / Santiago / Sección 01


Nosotros somos. Somos una gran familia de desconocidos. Nos rodeamos permanentemente, asumimos historias ficticias con sólo mirarnos las caras.
Cada uno es distinto pero igual al otro, porque estamos en la misma ciudad, tenemos la misma estampa…
Somos nuestro territorio. Los edificios, los autos, los parque… Somos la gente común y corriente, somos los colores del Transantiago.
Nuestro arte no es el culto, nuestro arte es urbano, callejero…
Somos la identidad de nuestra ciudad, y ésta no es sino nosotros. Las construcciones y las pequeñas naturalezas son parte de nuestra comunidad.
Nosotros le entregamos vida al cemento…
Respetamos el corazón, el centro de nuestro pedazo de tierra, y plantamos a sus alrededores nuestro crecimiento urbano.

LUIS ALARCÓN / Santiago / Sección 01


Estructuras que se aglomeran unas encimas de otras, provocando que no se conforme un orden definido en donde lo visible y estructurado no tiene forma alguna. En cambio, otras siguen un orden, compás conformado, el cual se extiende a lo infinito. Las personas se adaptan a este entorno sin importar el orden.

IVÁN ORELLANA / Santiago / Sección 01


Los siete pecados santiaguinos. (Resumen). Las costumbres como elemento visible del día a día es representado a través de la idea de los pecados capitales, siete costumbre negativas cotidianas en el Santiago de hoy. Con un toque de humor, y mediante imágenes suaves, los siete pecados capitales son: 1) Mano larga. El ladrón. 2) Violencia. Protestas. 3) Sucios. Falta de costumbre del uso de basureros. 4) Copuchentos. Lo que lleva a hacerse imágenes superficiales del prójimo. 5) Soluciones parche. Soluciones económicas pero que no perduran. 6) Impuntuales. No sólo llegamos veinte minutos más tarde, dejamos todo para última hora. 7) Consumismo. Aquí es donde más se consume en el país.

DANIELA CRUCES / Santiago / Sección 01


Debajo del puente. Dos realidades que se contrastan. Arriba la superficialidad e indiferencia a lo que abajo sucede. Forma de vida diferente de dos mundos opuestos.

JAIME LARA / Santiago / Sección 01


Ciudad con constante movimiento, masas de gente, tratando de moverse de un lugar a otro, presionados y estresados, circulando velozmente por grandes y pequeños espacios entre construcciones modernas que devoran la arquitectura antigua. Transportes públicos aglomerados de gente por llegar rápidamente a sus destinos.

FÉLIX NEIRA / Santiago / Sección 01


Las personas son las que construyen la ciudad, los que la hacen. Sin ellos, no se diferenciaría una ciudad de otra. Ya que la ciudad es el fiel reflejo de las persona. Depende del tipo de persona y cómo de comporten dará significado a que ciertos espacios se puedan clasificar de una forma particular. Los edificios se representan divididos entre sí, pues las personas son las que los arman, y al mismo tiempo se suceden las divisiones de clases sociales y culturales.

NORMAN HERNÁNDEZ / Santiago / Sección 01


Moderna colonia (contrastes). Ruidoso movimiento de la ciudad que contrasta con la antigua y callada colonia, unidas ambas por las personas de Rancagua.
Las personas juegan un papel importante en las ciudades y aquí no es la excepción, relacionando ambos tipos de arquitectura con su idiosincrasia y multitud ruidosa, que día a día sale al encuentro de los contrastes.

Mª MONTSERRAT SEGÚ / Santiago / Sección 01


Movimientos condicionados. Elementos que condicionan los movimientos de las personas. Esto produce la aglomeración, estrés y mal humor en ellas. Todo esto se produce en un entorno gris lleno de smog, con figuras geométricas ascendentes que pasarían a ser los edificios.

MADELINE BERRÍOS / Santiago / Sección 01


Pasos apresurados.Una ciudad cansadora, sobrecargada de construcciones, ruido y gente. Todo avanza muy rápido, nuestros pies corren furiosamente, y nos regimos por horarios asfixiantes. La gente –las masas- se encuentra inmersa en el consumismo y en los tristes mensajes de los medios de comunicación.

CATALINA BARRAZA / Santiago / Sección 01


Santiago es un territorio de apatía y egolatría, el cual está inmerso en la contaminación acústica solapada, y cada individuo se encuentra conectado a través de las aceradas frialdades de sus edificios; pareciendo ensuciar su futuro y sus niños.

FABIÁN MOLINA / Santiago / Sección 02


Santiago en colapso. Naturaleza muerta, predominio de lo artificial, progreso deshumanizante. Personas cegadas caminan como “zombies”, en masa, sin rumbo alguno.

ANTONIO OYARCE / Santiago / Sección 02


En el centro de la ciudad de Santiago, sin mayor esfuerzo se aprecian enormes edificios que se elevan en las alturas, encerrándonos y privándonos de la libertad de apreciar de nuestro entorno natural. Estos edificios toman posesión del suelo dejando angostos pasajes para movilizarse. Las personas frente a estos enormes bloques de cemento se transforman en pequeños individuos que se son indiferentes, con formas orgánicas al lado de las líneas ascendentes de los edificios. También sus opacos colores provocan una ambiente amargo ante la vista de los trabajadores que se sienten cansados y estresados. Habitualmente, las escasas plazas o áreas verdes se convierten en un espacio de descanso para las personas, otorgándoles un ambiente más agradable en cuanto a lo visual. Las plazas están llenas de formas orgánicas, en los animales, humanos y arbustos.
Gran parte de las personas se movilizan a sus hogares por medio del metro, el cual este último tiempo se ha convertido en un lugar que no les es muy agradable a los ciudadanos, ya que los vagones del metro están llenos y la gente debe tolerar el encierro, poco aire, empujones, etc.

FERNANDO LÓPEZ / Santiago / Sección 02


Estamos en el horno. Santiago sucio, inmundo, caótico, aglomerado, turbio y desorganizado. Capaz de enloquecer a cualquiera, y mientas las torres de ENTEL arden, el divinísimo escribe sobre las tipiquísimas y los misógenos que cada vez se ponen más hidrofóbicos, ya que no pueden salir del horno en que están y se queman por dentro.
Nota: Basado en la visión del personaje urbano autodenominado “anticristo”, vagabundo esquizofrénico del centro de Santiago.

SEBASTIÁN GONZÁLEZ / Santiago / Sección 02


El espacio es biflagelado a su largo y ancho, por gruesas cintas. El subsuelo da tregua a movimientos casi estáticos, de masas homogéneas y cálidas. El terreno total es transformado en un vértice y dimensión, de un plano de tendencia heterogénea.
El espacio es taladrado por la muchedumbre, que pulen galerías entrañables del subterráneo. Este grupo homogéneo recorre, además, la superficie conscientemente, atravesando un epicentro de locura y frenesí, donde chocan y friccionan las masas con la locura del medio.
La periferia goza de tranquilidad y no admite la locura ni el desenfreno del centro. Es la terminal y la génesis de las masas, que aloja los sueños y los pasajes de tranquilidad del sistema.

VÍCTOR MARTÍNEZ / Santiago / Sección 02


Contraste y aglomeración. Mi territorio es un lugar lleno de contrastes, que se eleva por niveles; primero, los árboles y el concreto, lo natural logra sobrevivir al terreno hostil del concreto de la ciudad. Luego, sigue la gente en la que encontramos contrastes, personas tristes y felices, cansadas y joviales, jóvenes y viejos, etc. Estas personas se aglomeran en el centro de la ciudad sin dejar espacios, están una tras otra, casi como un rompecabezas. Los edificios, artificiales y grandes, están uno al lado del otro, todos en el centro de la ciudad, que toma matices grises, blancos y negros. Algo similar sucede bajo tierra, en el metro, la gente rellena los andenes y se forman masas de personas que salen de los carros, gente que entra y sale del metro, repletándolo. En nuestro cielo, también se ven contrastes, el cielo contaminado, repleto de smog y el cielo limpio de los alrededores.

MARJORIE PEREIRA / Santiago / Sección 02


Dualidad de territorio. Estas dos caras de Santiago nos demuestran una diferencia significante, ya que son polos muy opuestos.
En el centro de Santiago encontramos una superposición de edificios rodeado de calles, una atmósfera fría y todo lo que conlleva esto, las personas nadan deprimidas, acostumbrándose a vivir en estas condiciones.
Y, por otro lado, tenemos espacios de recreación, compuesto por una desfragmentación de juegos y naturaleza en la cual las personas se encuentran radiantes, ya que en este lugar se presenta una atmósfera cálida, acogedora, por las mismas personas reunidas en ese lugar.

ANDRÉS GAJARDO / Santiago / Sección 02


Indudable y perceptible al momento de observar la magnitud de una ciudad, en particular la ciudad de Santiago, es lo monótona que se vuelve, lo gris y fría; casi el escenario de una película de terror. El recorrido por las calles de Santiago es oscuro, debido a la sobrepoblación de construcciones, no hay espacio para expandirse lateralmente, por lo que la ciudad crece en dirección al cielo, lo que la hace sombría, frialdad en las calles, concreto puro, ausencia de calidez. El concreto, el gris, cubre casi la totalidad de la capital en su centro, y las personas en sus recorridos cotidianos por la ciudad, se encuentran con las mismas imágenes; como un televisor, pone cada vez más idiotas a la gente, los consume, los bloquea. La ciudad cubre a sus habitantes, los cuales se somete a la poca calidez, asumiendo sus condiciones de ambulantes pasajeros son tener una mínima manifestación en contra de su contexto, no hay cercanía; sólo se introducen en ella para cumplir sus labores, la ciudad está en su clímax, pero cuando se va terminando el horario laboral de las personas, la ciudad vuelve a su estado pasivo, pero sin variantes en su esencia, siempre se mantiene igual; sólo hay movimiento de sus obreros, los sometidos a ella.

JONATHAN MARTÍNEZ / Santiago / Sección 02


Sometidos. La llamada selva de cemento, Santiago, es la mezcla de ambientes y, a la vez, la división de dos mundos que, sometidos por las reglas de la calle, sólo se unen para compartir unos rayos de sol y luchar contra el tiempo introducidos en ondas telecomunicacionales, convirtiéndolos en esclavos de las señales y la pantalla, manipulando nuestra vidas transformándolas sólo en un número más.

JOSELYN MENDOZA / Santiago / Sección 02


Los edificios y empresarios representan la evolución que ha tenido Santiago, los edificios en un principio no eran tan comunes, de ahí que se represente mediante la idea de evolución. Las figuras humanas, hombres y mujeres, se van desvaneciendo a medida que se aproximan a estos edificios. Y desde el origen de esta evolución, emerge el microbús de Transantiago, otra obra creada desde la visión empresarial.

EDUARDO CARES / Santiago / Sección 02


Síntesis de algunos aspectos de Santiago, que se relacionan con las personas, que como bombas de tiempo, soportan los abusos de poder, las filas, el atochamiento.
Se dan diferentes tipos de personas, tonalidades diferentes, dependiendo de su estatus social, de su lugar, de sus tendencias. Estas personas, día a día, se enfrentan a un sistema que pareciera estar al borde del caos. Comenzando por el metro, cuando cada mañana se convierte en una lucha para poder ingresar a un vagón. Dentro de los vagones, las personas van enfadadas, mirando hacia fuera y pensando en lo suyo, irritadas por tener que compartir el poco espacio físico. Al salir, las estructuras arquitectónicas enjaulan, la ciudad cubre a las personas en su mundo y las impregna de su magia, y también de su estrés y presión. Al seguir caminando en su propia burbuja, el individuo está a punto de estallar. Santiago es un un horno cuya presión te apresa, pero cuando estás a punto de estallar, llegas a tu trabajo, terminas, llegas a tu hogar, y duermes y al otro día, la rutina de nuevo.
Santiago es una ciudad de estrés, provocado por el mismo hombre y que, día a día lo hace parte suya.


TAMARA ARÁNGUIZ / Santiago / Sección 02


Santiago es una ciudad sumergida en el gris de los edificios y smog, que tiñe los verdaderos colores de cada objeto que se encuentra en ella. Por lo mismo, no hay gran variedad de colores, y por eso he querido destacarlo. El palacio de La Moneda, tal vez, sea el hito más importante de Chile, y se encuentra en el centro de Santiago, es el centro cívico y político. Un Santiago lleno de suciedad, enfatizándose en lo superficial, materialista, de la preocupación por lo que dicen los demás, representado por el centro del comercio, la Bolsa de Comercio. Por último, la tecnología, la telefonía, la comunicación, dan orden a lo que representa la ciudad.
Santiago es cómodo, influyente y quejumbroso, con un entorno de suciedad, capital de hoy.