24 de julio de 2007

SEBASTIÁN GONZÁLEZ / Santiago / Sección 02


El espacio es biflagelado a su largo y ancho, por gruesas cintas. El subsuelo da tregua a movimientos casi estáticos, de masas homogéneas y cálidas. El terreno total es transformado en un vértice y dimensión, de un plano de tendencia heterogénea.
El espacio es taladrado por la muchedumbre, que pulen galerías entrañables del subterráneo. Este grupo homogéneo recorre, además, la superficie conscientemente, atravesando un epicentro de locura y frenesí, donde chocan y friccionan las masas con la locura del medio.
La periferia goza de tranquilidad y no admite la locura ni el desenfreno del centro. Es la terminal y la génesis de las masas, que aloja los sueños y los pasajes de tranquilidad del sistema.

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