31 de julio de 2007


Rodrigo Andrade


Los desastres naturales y la acción del hombre han provocado muerte y tragedia, cada suceso ha marcado la vida de quienes lo vivieron por años. Pero con cada golpe, nuestra ciudad de Valdivia ha renacido una y otra vez, demostrando fortaleza y abnegación por la vida.

Como el ave Fénix, Valdivia emprende vuelo nuevamente, lo ha hecho así por años y esa característica es lo que nos hace luchar por lo que queremos, hasta lograrlo.

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